miércoles, 29 de febrero de 2012

Chivos Chivones

Autora: Olalla González Paz                      
Ilustrador: Federico Fernández  
Editorial: Kalandraka




Tres chivos vivían en lo alto de una montaña; uno era pequeño, el otro mediano y el tercero era un chivo chivón grande. Un buen día decidieron bajar y dirigirse al otro lado del río para comer hierba. Sin embargo, para llegar, tenían que cruzar un puente. Eso no representaba ningún problema. Lo malo es que allí vivía un ogro terrible… La hierba era tan rica que los tres chivos resolvieron engañarlo. ¿Cómo?

También existe en formato de fácil lectura. El sistema de pictogramas de la colección Makakiños es la herramienta con la que la Asociación B.A.T.A. y Kalandraka rompen las barreras de la incomunicación, para hacer partícipes a los niños y niñas con necesidades educativas especiales de la magia de los cuentos y para el acercamiento a la lectura en la edad infantil.
B.A.T.A. es una asociación que presta servicios a personas con Autismo y otros Trastornos Generalizados del desarrollo.



CUENTO "CHIVOS CHIVONES"


Utilizando cualquier cosa llamativa para los niños podemos usar la lectura del cuento para ordenar por tamaños.

Donde viven los monstruos

Autor: Maurice Sendak      
Editorial: Kalandraka    



Cuando Max se puso su disfraz de lobo le entraron unas ganas irrefrenables de hacer travesuras, y entonces su madre le llamó “¡MONSTRUO!” y Max le contestó “¡TE VOY A COMER!”. Y le castigaron enviándole a la cama sin cenar. Encerrado en su habitación, Max imagina que navega lejos, a un mundo de monstruos donde él es el rey de todos.
Donde Viven los Monstuos fue escrito e ilustrado por Maurice Sendak en el año 1963. Obtuvo varios premios y reconocimientos por este título, pero también generó gran polémica por la manera directa de tratar el tabú de los monstruos, el miedo y la imaginación infantil. Este no es un cuento de hadas. Es un cuento de enfrentamiento entre la realidad y el ensueño. Es un cuento de cómo utilizar la imaginación para sentir desahogo en el mundo real. Es un cuento de cómo la fantasía nos ayuda a crecer.
Aquí se trata de la familia, la calma, el desahogo, la templanza y la valentía.
En este cuento, el mundo de los monstruos está visto en clave de humor, osadía y autocontrol. 

  

Este álbum explora en el complejo mundo emocional de los niños, en sus miedos y en sus fantasías. Una historia que perdura en el tiempo por saber mostrar el mundo de los niños y por describir sus emociones y su imaginación. Las mágicas ilustraciones de este libro convirtieron a su autor en el ilustrador americano más famoso al recibir la medalla Caldecott en 1964.


DONDE VIVEN LOS MONSTRUOS

WHERE THE WILD THINGS ARE



¿Parece que no dan mucho miedo, verdad? Están hechos con el cartón de un rollo de papel higiénico.



Vamos a cazar un oso

Autores: Michael Rosen/Helen Oxenbury
Editorial: Ekaré


¡Vamos a cazar un oso! es una aventura familiar de valentía juguetona, ruidos evocadores y sustos de risa tonta.

El texto
Basado en una antigua canción de campamento (en su versión inglesa), ¡Vamos a cazar un oso! cuenta la historia de una familia (un padre -¡qué bien!- con cuatro niños y un perro) que se propone una mañana salir de aventura y cazar un oso. Van con un espíritu decidido ("Vamos a cazar un oso"), confiado (un oso grande y peligroso), y valiente ("Aquí no hay ningún miedoso").

Por el camino, se encuentran con todo tipo de obstáculos, descubriendo en cada ocasión que por encima no pueden pasar, que por debajo tampoco pueden pasar y que no les queda más remedio que atraversarlo. La suerte que tienen es que todas las cosas que tienen que atravesar hacen unos ruidos absolutamente estupendos. Estos obstáculos incluyen un campo de largos pastos verdes (suish, suash), un río profundo y frío (glo glo glorogló), un terreno de barro espeso y pegajoso (plochi plochi plochi plop), un bosque verde y oscuro (túpiti túpiti túpiti tip), una tormenta de viento y nieve (¡Suuu! ¡Uuuu! ¡Fuuu! ¡Uuuu! ¡Juuu! ¡Uuuu!) y por último una cueva estrecha y tenebrosa (tiqui tiqui tiqui tac).

Lo que les espera en la cueva es lo último que se esperaban: ¡un oso de verdad! Se dan todos la vuelta y salen corriendo, rehaciendo el camino de vuelta por todos los obstáculos en orden inverso, con todos esos magníficos sonidos otra vez, pero mucho más rápido y con el oso pisándoles los talones, de vuelta a su casa y directos a la cama, a esconderse bajo de la colcha.

Las ilustraciones
Las ilustraciones a lápiz y acuarela de Helen Oxenbury, alternando escenas en color y en blanco y negro, vivifican a esta familia de papel, con una representación perfecta de esa típica combinación de emoción y cansancio satisfecho que suelen mostrar los niños en el transcurso de las aventuras al aire libre.

¡Vamos a cazar un oso! tiene escenas de movimiento estupendas:
Glo glo glorogló
 

¡Uyuyuyuy! ¡La puerta quedó abierta!


Y escenas igual de magníficas de la familia descansando entre obstáculo y obstáculo.


Mira las  expresiones de sus caras al entrar en la cueva.



Tiqui tiqui tiqui tac

 
Y cuando llegan al dormitorio. ¡Aaaah!



 
La última escena,  con el oso regresando solo a casa, con más pinta de necesitar un amigo que un bocado.




Lectura en voz alta
¡Vamos a cazar un oso! está escrito para ser recitado o cantado en voz alta. Es perfecto tanto para leer de uno a uno como para leer en grupo.


¡Vamos a cazar un oso! contiene todos los elementos perfectos para leérselo a niños de bebés en adelante: repetición (tanto en palabras como en ritmos), multitud de sonidos interesantes y un repentino cambio de tiempo que rompe la tensión e introduce un estupendo efecto cómico que consigue arrancar carcajadas cada vez que se lee, antes de que todo vuelve a calmarse justo al final. Y además, la oportunidad -casi casi la compulsión- para que el niño participe, con su voz, su cuerpo o ambas cosas.

 

CUENTO "VAMOS A CAZAR UN OSO" EN VERSIÓN ORIGINAL

Y aquí, el propio autor contándolo con generosidad de gestos


 


¿Os recuerda una canción?

Voy en busca de un león (bis)
cogeré el más grande (bis)
no tengo miedo (bis)
¡mira cuántas flores! (bis)
lindo día (bis)
¡Ajá!, ¡Un árbol! 
Un alto, alto, alto árbol. 
No puedo pasar sobre él. 
No puedo pasar bajo él. 
No puedo rodearlo
tendré que treparlo
(ruidos)

Idem con:
¡Ajá! un bosque...
 ¡Ajá!, Un puente... 
¡Ajá!, Un charco...
 ¡Ajá!, una cueva...

Toco algo blandito, 
toco algo suavecito, 
¿qué será?, ¿qué será? 
¡Es el león! 
Por la cueva, 
por el charco, 
por el puente, 
por el bosque, 
 por el árbol. 
Me meto en mi casita, 
debajo de mi camita.



La vaca que puso un huevo

Autores: Andy Cutbill  
Ilustraciones: Russell Ayto
Editorial: RBA libros