Recomendaciones literarias acompañadas de vídeos, canciones, actividades... y enlaces que tengan relación con la lectura y la escritura especialmente para la etapa infantil aunque teniendo en cuenta otros niveles educativos.
Al Pequeño Monstruo le
gustaría salir a jugar, pero el Monstruo Grande no es un buen amigo y siempre se
porta mal. Cuando llega a buscarle a su casa, el Pequeño Monstruo le grita ¡NO!
y el Monstruo Grande promete cambiar, por lo que el Pequeño Monstruo le da una
nueva oportunidad y salen juntos a pescar...
Este libro, editado en
castellano por Beascoa, es
fruto de la labor conjunta de la ilustradora Áslaug Jónsdóttir, de la
escritora Rakel Helmsdal y del escritor Kalle Güettleren.
Los autores han
dado lugar ya a tres libros.
Es importante saber decir ¡NO! cuando sientes que no quieres hacer algo por cualquier motivo, algo que sabes que no está bien. Pero no siempre es sencillo y en ocasiones hace falta una ayudita. Vencer el miedo al rechazo o a las consecuencias negativas de no complacer siempre a otros es algo que nos hará más felices.
CANCIÓN SOBRE LA IMPORTANCIA DE LA VERDAD
Si queremos que nuestros pequeños aprendan a ser sinceros con ellos mismos y sepan decir ¡NO! el día de mañana (especialmente en su juventud) es importante rodearles de la verdad.
Creo que la mejor actividad que podemos hacer referente a este libro es poner esto en práctica.
La verdad implica autenticidad, mostrarnos tal y como somos y ser coherentes con nuestros pensamientos, ser más justos. En definitiva nos lleva a la libertad interior favoreciendo el espíritu crítico y la identidad personal, ambas imprescindibles para una actuación responsable.
El Rey tiene siempre mucha prisa, un día lanza un beso de buenas noches al príncipe, pero el beso resulta ser muy travieso y se escapa por la ventana. El Rey envía a su mejor caballero a su misión más peligrosa: capturar el beso perdido y volver con él al castillo para que el príncipe pueda dormir tranquilo. A partir de entonces, el caballero pasará por diversas aventuras.
Esta historia trata sobre lo importante que puede ser algo tan simple como dar un beso de buenas noches a un niño antes de ir a dormir y, ya que estamos, leerles un cuento... el tiempo dedicado a las cosas verdaderamente necesarias será el mejor invertido.
CUENTO: EN BUSCA DEL BESO
¿Y si dejamos volar algunos besos? es posible que, cuando alguien los encuentre, le sirvan como a los personajes de nuestra historia... un cariño nunca sobra y puede que alguien necesite sonreir.
Otra vez ¡¡¡sopa de verduras!!! pero llaman a la puerta y se trata de un estofado, perdón, de una ovejita. Con lo que no cuenta es con que ella no quiere convertirse en su cena, prefiere ser su amiga.
CUENTO "LA OVEJITA QUE VINO A CENAR" I
CUENTO "LA OVEJITA QUE VINO A CENAR" II
Un gran mural del bosque donde vivirán Dodo y Tofado es una buena excusa para disfrutar juntos.
Los maravillosos colores de nuestro amigo son motivo de admiración entre los pececitos del lugar, pero le hacen mostrarse vanidoso y egoísta. Pronto se dará cuenta de que de nada le sirve su bonito aspecto si está solo.
De nada sirve lo que tengas si no puedes compartirlo ¿no?
CUENTO "EL PEZ ARCOIRIS" I
CUENTO "EL PEZ ARCOIRIS" II
Charol, papel albal, pinturas, tijeras y ya tenemos nuestro propio mar.
Había una vez una manada de elefantes. Había elefantes jóvenes, elefantes viejos, elefantes gordos, elefantes altos y elefantes flacos. Elefantes así y asá, todos diferentes, pero todos felices y del mismo color. Todos menos Elmer.
Elmer era distinto. Elmer era multicolor. Elmer era amarillo. Y naranja, y rojo, y rosa, y morado, y azul, y verde, y negro, y blanco. Elmer no era de color elefante.
Y era precisamente Elmer el que hacía reír a los demás elefantes. Unas veces Elmer les gastaba bromas y otras veces ellos se las gastaban a él. Elmer era el responsable de casi todas las sonrisas de sus compañeros de manada.
Una noche Elmer no podía dormir. No hacía más que pensar y pensar. Y lo que le rondaba la cabeza era que estaba cansado de ser diferente. "¿Dónde se ha visto un elefante de colores?", Se decía. "No me extraña que se rían de mí".
A la mañana siguiente, antes de que la manada terminara de despertarse, Elmer se marchó sigilosamente, sin que nadie se diera cuenta. Caminando por la selva, Elmer se cruzó con muchos animales. Todos le decían: -Buenos días, y Elmer siempre sonreía y respondía: – Buenos días.
Después de una larga caminata, Elmer encontró lo que buscaba: un gran arbusto. Un arbusto enorme repleto de bayas; bayas de color elefante. Elmer cogió el arbusto con la trompa y lo sacudió una y otra vez para que las bayas se desprendieran de las ramas.
Cuando el suelo estuvo cubierto de bayas, Elmer se tumbó y empezó a rodar una vez y otra vez, para un lado y para el otro, y vuelta a empezar. Luego fue cogiendo racimos de bayas y fue frotándose todo el cuerpo con ellos hasta que no quedó ni rastro de amarillo, de naranja, de rojo, de rosa, de morado, deazul, de verde, de negro o de blanco. Cuando terminó, Elmer tenía el aspecto de cualquier otro elefante.
Entonces, Elmer emprendió el regreso hacia la manada. Por el camino, se volvió a cruzar con los demás animales. Pero está vez, todos le decían: – Buenos días, señor elefante. Y Elmer sonreía y respondía, contento de que no le reconocieran: – Buenos días –.
Cuando Elmer llegó donde los demás elefantes estaban, todos descansaban tranquilamente. Ninguno de ellos se dio cuenta de que era Elmer quien se abría paso hacia el centro de la manada.
Al cabo de un rato, Elmer se dio cuenta de que algo raro sucedía. ¿Pero qué? Miró a su alrededor: la misma selva de siempre, el mismo cielo azul de siempre, la misma nube de tormenta que iba y venía de siempre, y por último, los mismos elefantes de siempre. Elmer se los quedó mirando.
Los elefantes no se movían en absoluto; Elmer nunca los había visto tan serios. Y cuanto más miraba a aquellos elefantes serios, quietos, y callados, más risa le entraba. Al final, no pudo aguantarse más. Levantó la trompa y gritó con todas sus fuerzas: ¡¡¡ Buuuh!!!
Los elefantes quedaron patidifusos. -¡Por todas las trompas!- exclamaron mientras Elmer se partía de risa. -¡Elmer! ¿Quién si no?-. Y todos los elefantes rompieron a reír como nunca antes lo habían hecho
Y mientras se reían, empezó a llover. A medida que las gotas de lluvia caían sobre Elmer, iban dejando al descubierto sus colores. La lluvia ya había limpiado a Elmer por completo, y los elefantes aún seguían riéndose.- Elmer- dijo un viejo elefante, entre carcajadas-, nos has gastado muchas bromas, pero esta ha sido la más divertida.
-Tenemos que conmemorar este día todos los años- sugirió otro. –Será el Día de Elmer. Todos los elefantes se harán dibujos en la piel y Elmer se pintará de color elefante.
Y eso es precisamente lo que hacen. Un día al año, se pintan de colores y desfilan. Ese día, si por casualidad ves un elefante con la piel de color elefante, seguro que es Elmer.
Este elefantito se ha hecho tan popular que tiene toda una serie de títulos que hablan de sus aventuras.
CUENTO "ELMER"
CUENTO "ELMER" VERSIÓN ORIGINAL
CANCIÓN "ELMER"
Hacer un gran elefante y llenarlo de cuadraditos de colores con texturas diferentes es una genial idea con lo que compartir un buen rato.