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lunes, 14 de enero de 2013

ROSA CARAMELO

Texto de Adela Turín

Ilustraciones de Nella Bosnia

Traducción de G. Tolentino

Editorial: Kalandraka

–Pequeñas –les decían los papás–, si no coméis todas
las anémonas, si no acabáis las peonías, nunca llegaréis a ser
tan hermosas y rosadas como vuestras mamás, y nunca tendréis
los ojos brillantes, y nadie querrá casarse con vosotras
cuando seáis mayores...



 
Había una vez en el país de los elefantes... una manada en que las elefantas eran suaves como el terciopelo, tenían los ojos grandes y brillantes, y la piel de color rosa caramelo. Todo esto se debía a que, desde el mismo día de su nacimiento, las elefantas sólo comían anémonas y peonias. Y no era que les gustaran estas flores: las anémonas- y todavía peor las peonias- tienen un sabor malísimo. Pero eso sí, dan una piel suave y rosada y unos ojos grandes y brillantes.
 
 
Las anémonas y las peonias crecían en un jardincillo vallado. Las elefantitas vivían allí y se pasaban el día jugando entre ellas y comiendo flores.
“Pequeñas”, decían sus papás, “ tenéis que comeros todas las peonias y no dejar ni sola anémona, o no os haréis tan suaves como vuestras mamás, ni tendréis los ojos grandes y brillantes, y, cuando seáis mayores, ningún guapo elefante querrá casarse con vosotras”.
Para volverse más rosas, las elefantitas llevaban zapatitos color de rosa, cuellos color de rosa y grandes lazos color de rosa en la punta del rabo.
 
 
Desde su jardincito vallado, las elefantitas veían a sus hermanos y a sus primos, todos de un hermoso color gris elefante, que jugaban por lasabana, comían hierba verde, se duchaban en el río, se revolcaban en el lodo y hacían la siesta debajo de los árboles.
Sólo Margarita, entre todas las pequeñas elefantas, no se volvía ni un poquito rosa, por más anémonas y peonias que comiera. Esto ponía muy triste a su mamá elefanta y hacía enfadar a papá elefante.
“Veamos Margarita”, le decían, “¿Por qué sigues con ese horrible color gris, que sienta tan mal a un elefantita?¿Es que no te esfuerzas?¿Es que eres una niña rebelde?¡Mucho cuidado, Margarita, porque si sigues así no llegarás a ser nunca una hermosa elefanta!”
 
 
Y Margarita, cada vez más gris, mordisqueaba unas cuantas anémonas y unas pocas peonias para que sus papás estuvieran contentos. Pero pasó el tiempo, y Margarita no se volvió de color de rosa. Su papá y su mamá perdieron poco a poco la esperanza de verla convertida en una elefanta guapa y suave, de ojos grandes y brillantes. Y decidieron dejarla en paz.
 
 
Y un buen día, Margarita, feliz, salió del jardincito vallado. Se quitó los zapatitos, el cuello y el lazo color de rosa. Y se fue a jugar sobre la hierba alta, entre los árboles de frutos exquisitos y en los charcos de barro. Las otras elefantitas la miraban desde su jardín. El primer día, aterradas. El segundo día, con desaprobación. El tercer día, perplejas. Y el cuarto día, muertas de envidia. Al quinto día, las elefantitas más valientes empezaron a salir una tras otra del vallado. Y los zapatitos, los cuellos y los bonitos lazos rosas quedaron entre las peonias y las anémonas. Después de haber jugado en la hierba, de haber probado los riquísimos frutos y de haber comido a la sombra de los grandes árboles, ni una sola elefantita quiso volver nunca jamás a llevar zapatitos, ni a comer peonias o anémonas, ni a vivir dentro de un jardín vallado. Y desde aquel entonces, es muy difícil saber viendo jugar a los pequeños elefantes de la manada, cuáles son elefantes y cuáles son elefantas,
¡¡ Se parecen tanto !!


En los años 70 Adela Turín comenzó a publicar en Italia la colección «Dalla parte delle bambine», que poco después editó Esther Tusquets en España con el título «A favor de las niñas».
Traducida a varios idiomas, se convirtió en un referente para la coeducación y la igualdad. “Rosa caramelo” es una de las obras más emblemáticas de esta serie tan vigente y necesaria.
Margarita y otras pequeñas elefantas viven aisladas en un jardín de anémonas y peonías; su alimento para conseguir un aspecto físico caracterizado por el color rosa caramelo de su piel, que refuerzan luciendo zapatos, lazos y cuellos del mismo tono.
Todas cumplen las expectativas de sus padres y madres excepto ella, que sufre los reproches de sus progenitores hasta que éstos desisten de que sea como las demás.
 
Bajo esta historia fabulada subyacen cuestiones como un superficial culto a la imagen, o la crítica a una sociedad que predestina el futuro de sus individuos y los clasifica en función de su género. Pero sobre todo, es un canto a la libertad y la igualdad, aderezado con las ilustraciones de Nella Bosnia, que potencian el mensaje del texto a base de figuras realistas y colores vivos.
Un relato -como en “Arturo y Clementina”- para poner en valor el rol femenino, erradicar los estereotipos sexistas y la discriminación, para cambiar mentalidades y construir un mundo mejor.
 

Adela Turín
(Italia, 1939)
Historiadora del arte y escritora, en los años 60 se dedicó a analizar los sesgos sexistas en la literatura infantil. En Milán formó parte del grupo Rivolta, vinculado al movimiento feminista. Con el objetivo de combatir la discriminación de género desde el ámbito de la familia patriarcal, decidió crear la colección «Dalla parte delle bambine» que, entre 1975 y 1980, publicó más de una veintena de libros. Entonces, Adela Turín y Nella Bosnia trabajaban en La Rinascente. Años después se trasladó a París, donde fundó -junto con Silvie Cromer- la asociación «Du côté des filles», que desde 1994 investiga y denuncia los casos de sexismo en los materiales educativos, y promueve la sensibilización del sector editorial, las instituciones y el público en general. Además de leer y viajar, en la actualidad escribe artículos e imparte conferencias.
 
Nella Bosnia
(Italia, 1946)
Estudió Arte en Milán y trabajó como decoradora y estilista en la creación de productos textiles para la firma La Rinascente, donde coincidió con Adela Turín,
con la que fundó la colección de libros «Dalla parte delle bambine». Como ilustradora ha colaborado con editoriales de Italia y Francia.




 
 
 
Si quieres saber algunas actividades que se pueden realizar con el cuento mira en los enlaces y las encontrarás... te gustarán.
 
 

miércoles, 9 de enero de 2013

ARTURO Y CLEMENTINA

Texto: Adela Turín.
Ilustración: Nella Bosnia.
Traducción: G. Tolentino.
Idiomas disponibles: Gallego, Castellano y Catalán
Editorial: Kalandraka

 

La editorial Kalandraka nos da la oportunidad de hacernos con libros que estaban ya descatalogados.
Hace más de treinta años, Adela Turín comenzó a publicar en Italia la colección «Dalla parte delle bambine», que al poco tiempo fue editada en España por Esther Tusquets, con el título «A favor de las niñas». Se convirtió en una serie de referencia para la coeducación y la igualdad, y fue traducida a varios idiomas. A pesar del tiempo transcurrido, en la actualidad estos libros tienen plena vigencia y siguen siendo necesarios.
El afecto y la ilusión que caracterizan el inicio de la relación entre Arturo y Clementina, acaban convirtiéndose en monotonía y prisión. Clementina no se siente realizada, libre y feliz; su pareja subestima sus cualidades y ridiculiza sus aspiraciones.
En vez de ofrecerle comprensión y respeto, la actitud de Arturo anula su personalidad y le genera una dinámica de dependencia, al sobrecargarla de objetos materiales que no satisfacen su ansia de desarrollo personal.
 
Una historia fabulada que -como “Rosa Caramelo” y otros títulos de la colección- pretende poner en valor el rol femenino en la sociedad, erradicar los estereotipos sexistas y la discriminación, para cambiar mentalidades y construir un mundo mejor.


Un hermoso día de primavera, Arturo y Clementina, dos jóvenes y hermosas tortugas, se conocieron al borde de un estanque. Y aquella misma tarde descubrieron que estaban enamorados.
Clementina, alegre y despreocupada, hacía muchos proyectos para su vida futura mientras paseaban los dos a orillas del estanque y pescaban alguna cosita para la cena.
Clementina decía: Ya verás qué felices seremos. Viajaremos y descubriremos otros lagos y otras tortugas diferentes, y encontraremos otra clase de peces, y otras plantas y flores en la orilla... ¡Será una vida estupenda! Iremos incluso al extranjero. ¿Sabes una cosa? Siempre he querido visitar Venecia.
Y Arturo sonreía y decía vagamente que sí.
 

Pero los días transcurrieron iguales al borde del estanque. Arturo había decidido pescar él solo para los dos, y así Clementina podría descansar. Llegaba a la hora de comer, con renacuajos y caracoles, y le preguntaba a Clementina: ¿Cómo estás, cariño? ¿Lo has pasado bien?

Y Clementina suspiraba: ¡Me he aburrido mucho! ¡Todo el día esperándote!

¡ABURRIDO! -gritaba Arturo indignado. ¿Dices que te has aburrido? Busca algo que hacer. El mundo esta lleno de ocupaciones interesantes. ¡Sólo se aburren los tontos!
A Clementina le daba mucha vergüenza ser tonta, y hubiera querido no aburrirse tanto, pero no podía evitarlo.
Un día, cuando volvió Arturo, Clementina le dijo: Me gustaría tener una flauta. Aprendería a tocarla, inventaría canciones, y eso me entretendría.
Pero a Arturo esa idea le pareció absurda: ¡TÚ! ¿Tocar la flauta, tú? ¡Si ni siquiera distingues las notas! Eres incapaz de aprender. No tienes oído.
Y aquella misma noche, Arturo llegó con un hermoso tocadiscos, y lo ató bien a la casa de Clementina, mientras le decía: Así no lo perderás. ¡Eres tan distraída!
Clementina le dio las gracias. Pero aquella noche, antes de dormirse, estuvo pensando por qué tenía que llevar a cuestas aquel tocadiscos tan pesado en lugar de una flauta liviana, y si era verdad que no hubiera llegado a aprender las notas y que era distraída.
Pero después, avergonzada, decidió que tenía que ser así, puesto que Arturo, tan inteligente, lo decía. Suspiró resignada y se durmió.
Durante unos días, Clementina escuchó el tocadiscos. Después se cansó. Era de todos modos un objeto bonito, y Clementina se entretuvo limpiándolo y sacándole brillo. Pero al poco tiempo volvió a aburrirse. Y un atardecer, mientras contemplaban las estrellas, a orillas del estanque silencioso, Clementina dijo: Sabes, Arturo, algunas veces veo unas flores tan bonitas y de colores tan extraños, que me dan ganas de llorar. Me gustaría tener una caja de acuarelas y poder pintarlas.
¡Qué idea ridícula! ¿Es que te crees una artista? ¡Qué bobada! Y reía, reía, reía.
Clementina pensó: Vaya, ya he vuelto a decir una tontería. Tendré que andar con mucho cuidado o Arturo va a cansarse de tener una mujer tan boba. Y se esforzó en hablar lo menos posible.
Arturo se dio cuenta enseguida y afirmó: Tengo una compañera aburrida de veras. No habla nunca y, cuando habla, no dice más que disparates.
Pero debió sentirse un poco culpable y, a los pocos días, se presentó con un paquetón. Mira, he encontrado a un amigo mío pintor y le he comprado un cuadro para ti. Estarás contenta, ¿no? Decías que el arte te interesa. Pues ahí lo tienes. Átatelo bien porque, con lo distraída que tú eres, ya veo que acabarás por perderlo.
La carga de Clementina aumentaba poco a poco. Un día se añadió un florero de Murano: ¿No decías que te gustaba Venecia? Tuyo es. Átalo bien para que no se te caiga, ¡eres tan descuidada!
Otro día llegó una colección de pipas austríacas dentro de una vitrina.
Después una enciclopedia, que hacía suspirar a Clementina. ¡Si por lo menos supiera leer!- pensaba.
Llegó el momento en que fue necesario añadir un segundo piso a la casa de Clementina.
Clementina, con la casa de dos pisos a sus espaldas, ya no podía ni moverse. Arturo le llevaba la comida y esto lo hacía sentirse importante: ¿Qué harías tú sin mí? ¡Claro! -suspiraba Clementina-. ¿Qué haría yo sin ti?



Poco a poco, la casa de dos pisos quedó también completamente llena. Pero ya tenían la solución: tres pisos más se añadieron ahora a la casa de Clementina.

Hacía mucho tiempo que la casa de Clementina se había convertido en un rascacielos, cuando una mañana de primavera decidió que aquella vida no podía seguir por más tiempo.



Salió sigilosamente de su casa y dio un paseo: fue muy hermoso, pero muy corto. Arturo volvía a casa para el almuerzo, y debía encontrarla esperándole. Como siempre.
Pero poco a poco el paseíto se convirtió en una costumbre y Clementina se sentía cada vez más satisfecha de su nueva vida. Arturo no sabía nada, pero sospechaba que ocurría algo: ¿De que demonios te ríes? Pareces tonta -le decía.
Pero Clementina, esta vez, no se preocupó en absoluto. Ahora salía de casa en cuanto Arturo le daba la espalda. Y Arturo la encontraba cada vez más extraña, y encontraba la casa cada vez más desordenada, pero Clementina empezaba a ser verdaderamente feliz y los retos de Arturo ya no le importaban.
Y un día Arturo encontró la casa vacía.
Se enfadó muchísimo, no entendió nada y, años más tarde, seguía contándole a sus amigos: Realmente era una desagradecida esa tal Clementina. No le faltaba nada. ¡Veinticinco pisos tenía su casa, y todos llenos de tesoros!
Las tortugas viven muchísimos años, y es posible que Clementina siga viajando feliz por el mundo. Es posible que toque la flauta y haga hermosas acuarelas de plantas y flores.
Si encuentras una tortuga sin casa, intenta llamarla: ¡Clementina, Clementina!Y si te contesta, seguro que es ella.
 
 
 



BILLETE AL CUENTO: ARTURO Y CLEMENTINA



Adela Turín
(Italia, 1939)
 Historiadora del arte y escritora, en los años 60 se dedicó a analizar los sesgos sexistas en la literatura infantil. Formó parte, en Milán, del grupo Rivolta vinculado al movimiento feminista. Con el objetivo de combatir la discriminación de género desde el ámbito de la familia patriarcal, decidió crear la colección «Dalla parte delle bambine» que, entre 1975 y 1980, publicó más de una veintena de títulos. Adela Turín y Nella Bosnia trabajaban, entonces, en La Rinascente. Años después se trasladó a París, donde -junto con Silvie Cromer- fundó la asociación «Du côté des filles», que desde 1994 investiga y denuncia los casos de sexismo en los materiales educativos, además de generar mecanismos de sensibilización dirigidos al sector editorial, instituciones y público en general. Además de leer y viajar, actualmente se dedica a escribir artículos e impartir conferencias.
 
Nella Bosnia
(Italia, 1946)
Estudió Arte en Milán y trabajó como decoradora y como estilista en la creación de productos textiles para la firma La Rinascente, donde coincidió con Adela Turín, con la que fundó la colección de libros «Dalla parte delle bambine». Como ilustradora ha colaborado con editoriales de Italia y Francia.
 
 




...Y Clementina fue feliz


La narración nos dice que las tortugas viven muchos años y que seguramente Clementina siga viajando por el mundo.



Podríamos continuar la narración contándonos como se desarrolla la vida de Clementina ahora que no tiene tantas cosas materiales de las que ocuparse y que vuelve a confiar en ella misma.

martes, 22 de mayo de 2012

Cerca

Autora: Natalia Colombo
Editorial: Kalandraka





Es una fábula contemporánea
sobre la incomunicación, una reflexión poética
sobre las personas y sus emociones.


I PREMIO INTERNACIONAL COMPOSTELA PARA ÁLBUMES ILUSTRADOS 2008
II PREMIO DELLE PALME DE LITERATURA INFANTIL (Italia) - 2009
PLAN NACIONAL DE LECTURA (PNL Portugal)

El Señor Pato, como todos los días, se va a trabajar.
El Señor Conejo, como todos los días, también se va a trabajar.
Siempre se cruzan...


"Cerca" es una fábula sobre la incomunicación, una reflexión poética y profunda sobre las relaciones interpersonales y el individualismo, los deseos y las emociones. Desde el punto de vista literario destaca por su sencillez narrativa y el engranaje interno del relato, que plasma el paralelismo entre las acciones de los protagonistas: un pato y un conejo que viven cerrados en su soledad; en ese sentido, la obra invita al lector a no dar la espalda a los demás, "privándose de la posibilidad de compartir los momentos más simples y felices de la vida", como explica la autora.




A nivel estético, Natalia Colombo mezcla diversas técnicas, desde la pintura con acrílicos hasta el collage, además de diseñar una tipografía propia. También cuida especialmente el tratamiento de la luz y utiliza recursos visuales que le permiten jugar con los conceptos de movimiento y simetría, sin olvidar la combinación de colores, texturas y materiales, que le imprimen estilo y carácter personal a la obra en su conjunto.



NATALIA COLOMBO
(Buenos Aires, 1971)

Estudió en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, ciudad en la que reside; colabora con el diario La Nación en la ilustración de suplementos y participa en exposiciones. También ha ilustrado libros de texto y álbumes infantiles que se publicaron en varias editoriales.

"Cerca" obtuvo el I Premio Internacional Compostela, organizado por el Ayuntamiento de Santiago y KALANDRAKA. Al certamen se presentaron más de 300 trabajos de varios países, y el jurado escogió "Cerca" por la relación "perfectamente trenzada" entre relato e imágenes, que "narran, fluyen y evolucionan". El premio, que tiene carácter anual y se falla el 2 de abril coincidiendo con el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil, tiene una dotación de 12.000 euros.


BILLETE HASTA "CERCA"




Dar los buenos días es una bonita y educada forma de comenzar una relación y, si Señor Pato y Señor Conejo hicieran un pequeño gesto de saludo cuando se cruzasen, es posible que disfrutasen de una bonita amistad.

CANCIÓN: BUENOS DÍAS







jueves, 3 de mayo de 2012

Mi abuelo Carmelo

Texto e ilustraciones: Dani Torrent
Editorial: Kalandraka






Mi abuelo Carmelo tenía un jardín. Cuando yo era pequeño,

pasaba allí las tardes, plácidamente. Al caer el sol, mi abuelo

solía contarme historias de tierras lejanas. Allí donde viajaban

las golondrinas al terminar el verano.

–Las golondrinas viajan tanto que han aprendido

el lenguaje de las nubes –decía el abuelo.







La figura del abuelo -cofre de historias remotas, guardián de la memoria- suele dejar una huella indeleble. Dani Torrent le rinde un homenaje literario y artístico a uno de sus referentes vitales, con el eco sentimental de los veranos de antaño y las golondrinas, portadoras de lluvia y noticias. Por eso abundan en este álbum los elementos gráficos relacionados con el correo aéreo -como sellos postales y garabatos manuscritos- que se integran con armonía en la ilustración.




“Mi abuelo Carmelo” es un relato que transmite nostalgia del pasado, con un lenguaje evocador, metafórico y sutil; que aborda con delicadeza el paso del tiempo, la transición de la infancia a la etapa adulta, y la ausencia inevitable de un ser querido que permanece en el recuerdo. Dani Torrent combina la figura estilizada de pájaros, gatos y libélulas, con las redondeces de la representación humana; altera las proporciones e introduce distintas perspectiva para dar dinamismo a las imágenes, hechas a base de lápiz, sombreadas y coloreadas con tonos suaves y efectos antiguos.




Destacan, por su belleza y simbolismo, las metáforas visuales, los recuerdos de la infancia, la figura del abuelo, el paso del tiempo... Asumir la muerte de nuestros mayores es un proceso natural, aunque no por ello menos doloroso. Por eso, nos ayuda a veces el mantener vivo su recuerdo, el pensar que puedan estar presentes todavía, aunque de otra forma, en nuestras vidas.



Un merecido homenaje a todos los abuelos.




 Dani Torrent
(Barcelona, 1974)
Cursó Ilustración en la Escuela Superior de Diseño y Arte Llotja de Barcelona y es licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Barcelona. Completó su formación académica con varios cursos de dirección cinematográfica. Su obra participó en diversas exposiciones individuales y colectivas en Barcelona y Sevilla, Italia y Hungría, entre otros países. Ganó el Premio Jóvenes Creadores de la Fundación Fita y el segundo premio del certamen internacional de dibujo de Zazbre, en Polonia. Fue finalista del concurso de álbum ilustrado Cabildo de Gran Canaria y seleccionado en el CJ Book Festival de Corea. Entre sus obras recientes figuran las ilustraciones del libro “Mefi, Sata y Monio” (KALANDRAKA). Ha colaborado también con la editorial Tirant Lo Blanch. Texto editorial Kalandraka.




“Mi abuelo Carmelo” es el homenaje sentimental de Dani Torrent. El autor explicó en una entrevista realizada para el programa La Estación Azul de los Niños, de Radio Nacional de España, radio 5. Para escuchar la entrevista pincha en el siguiente enlace.








CANCIÓN "ABUELITO DIME TÚ" DE LA SERIE HEIDI




Como véis, es un álbum cargado de metáforas y poesía, de ternura, de belleza, suave y cálida. En las ilustraciones abundan elementos relacionados con el correo aéreo, como los sellos y postales, evocando así los viajes de las golondrinas. Además de tratar el tema fundamental que rodea la figura del abuelo y la pérdida, podemos utilizar el libro para trabajar un medio de comunicación como es el correo haciendo un buzón y escribiendo cartas entre las distintas aulas (si se hace en el colegio) o entre los distintos miembro sd ela familia (si se hace en casa).


 











miércoles, 2 de mayo de 2012

Almanaque musical

Texto: Antonio Rubio
Ilustración: David Pintor
Editorial: Kalandraka




Violines y violas

esparcen sus notas

sobre el blanco enero

como blanda alfombra...


Ayer, escuchando la radio, hablaban sobre el libro "Almanaque musical" y conectaban en directo con David Pintor, que se encontraba de viaje ya que le habían otorgado un premio por las ilustracines del álbum. Como era uno de los muchos libros que tengo pendiente por mostraros no pude resistirme, así que, ¡e voilà!.

“Almanaque musical” no solo está llamado a cautivarnos por el oído, la musicalidad de los versos de Antonio Rubio y las propuestas de audición que se recomiendan en un listado al final del libro: conciertos para cuerda de Vivaldi, Bach, Mozart, Beethoven, Mendelssohn, Brahms, Chaikovski, Sibelius, Prokofiev, Alban Berg, Béla Bartok, Boccherini, Haydn, Dvorak. Su encanto comienza con los sentidos del tacto y la vista, tan pronto como percibimos en la portada la suave textura del fondo sobre el que resaltan las hermosas ilustraciones de David Pintor; una calidez que traspasa a las páginas interiores, con imágenes que nos transportan en el tiempo desde la nieve del invierno hasta el viento otoñizo, pasando por las lluvias de la primavera y el ocio estival.


Versos para todo el año, recién salidos de la imprenta en estos primeros días de enero, y que danzan en el pentagrama al ritmo de unos músicos muy especiales.


“Almanaque musical” contiene doce poemas, uno para cada mes del año, en los que el hilo conductor es la música clásica, con los intérpretes de una peculiar orquesta de intrumentos de cuerda. Los versos de Antonio Rubio evocan el tiempo, el pentagrama, la batuta, a ritmo de vals, tocata o sinfonía.
Con sus inseparables violines, violas y violonchelos, y elegantemente conjuntados, los músicos que retrata David Pintor adoptan posiciones y situaciones divertidas, fuera del habitual contexto de una sala de conciertos. Unos de apariencia humana y otros del reino animal, forman un grupo fantástico que para sí quisieran los mejores compositores.
El álbum se completa con una relación escrita de piezas de Vivaldi, Bach, Mozart, Beethoven, Mendelssohn, Brahms, Chaikovski, Sibelius, Prokofiev, Alban Berg, Béla Bártok, Boccherini, Haydn y Dvorak, que conforman el repertorio ideal para amenizar la lectura poética y visual.

Antonio Rubio

(El Puente del Arzobispo, Toledo, 1953) es poeta y maestro, bibliófilo y amante del alfabeto, como él mismo se define. Estudió Magisterio y actual-mente ejerce su tarea pedagógica en Plasencia, com-paginando su profesión con la literatura, las activida-des de animación a la lectura y las colaboraciones en medios de comunicación. Es autor, entre otros, de los álbumes “El pollito de la avellaneda”, “La mierlita” y la colección “De la cuna a la luna".


David Pintor

(A Coruña, 1975) es humorista gráfico, ilustrador y pintor. Desde 1993 pertenece a Pinto&Chinto, que publican sus viñetas en La Voz de Galicia. En 2011 fue finalista de los CJ Picture Book Awards e incluido en la lista The White Ravens; seleccionado para exponer su obra en varias ediciones de la Bienal de Ilustración de Bratislava y de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil de Bolonia. Recibió, entre otros, el premio de la Society of News Design, el Premio Pura y Dora Vázquez de ilustración, el Premio Internacional Clermont-Ferrand de cuadernos de viaje y el Premio Ilustrador del Año Città del Sol. En su amplia experiencia editorial destaca como autor del cuaderno de viaje “Compostela”, y como ilustrador de “Hércules y Crunia”, “Cuentos para niños que se duermen enseguida” y “Minimalario”.




“…Cabalgan los músicos
aves musicales
al trote de danzas,
rondas y espirales”.
(Fragmento de “Octubre”, texto de Antonio Rubio en ALMANAQUE MUSICAL).










Escoge algunas palabras
y hazlas crecer
creando con ellas
poesías por doquier.